La cinta equivocada que casi desata una guerra nuclear hace 32 años. – ALT1040

Desde que hace 66 años, Estados Unidos silenciase las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, el mundo ha vivido con el temor a que se desatase una guerra nuclear y, la verdad, a punto hemos estado en más de una ocasión de asistir al estallido de una guerra. Muchos recordarán la Crisis de los Misiles de Cuba que tensó la cuerda entre la Unión Soviética y Estados Unidos, sin embargo, el 9 de noviembre de 1979 también estuvimos muy cerca del inicio de una guerra nuclear cuando todas las alarmas de alerta se activaron en Estados Unidos ante un ataque, los cazas despegaron, se dio orden de despegue a los bombarderos pero, sin embargo, ni el radar ni los satélites detectaron nada y, al final, resultó que las computadoras estaban reproduciendo una simulación.

Puede parecer sacado del argumento de la película Juegos de Guerra y, realmente, es así puesto que parte de la película está sacada de este incidente. Los que hayan visto la película (o la saga Stargate) recordarán que las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos poseen un centro de control llamado NORAD (Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial o North American Aerospace Defense Command) situado en la Montaña Cheyenne, si bien se conoce como NORAD a ese complejo, realmente, es una red formada por centros de control en Alaska, Canadá y Estados Unidos para la defensa conjunta del norte de América, lo cual puede servirnos para hacernos una idea de lo que suponía el proyecto en plena guerra fría.

El caso es que a las 9 de la mañana del 9 de noviembre de 1979, las computadoras del NORAD del Monte Cheyenne, el Mando Nacional del Pentágono y el Mando Alternativo Nacional (situado en Fort Richie, Maryland) comenzaron a lanzar alarmas referidas a un súbito ataque nuclear soviético de categoría MAO-3. ¿MAO-3? Pues dentro de la clasificación de los ataques nucleares, el MAO-3 sería el segundo nivel de ataque más alto que podría lanzarse y estaría dirigido a la aniquilación de las armas nucleares del enemigo que puedan ser lanzadas, sus arsenales, la aniquilación de las fuerzas militares y del poder político. En un ataque MAO-3, dado que se tiene como objetivo al poder político, las ciudades peligran puesto que acogen las sedes de los poderes públicos y, por tanto, también podrían ser aniquiladas como “daños colaterales”.

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